La "nube" parece estar presente en todas las soluciones tecnológicas que nos ofrecen. Como ha pasado anteriormente, parece haber un "efecto moda" que hace que todos los problemas se solucionen si contamos con "algo en la nube" pero, ¿nos lo están contando todo?

Aunque el concepto de "la nube" es amplio, su uso más habitual se refiere a un servicio al que se accede mediante un navegador (Mozilla Firefox, Google Chrome, Internet Explorer...) y generalmente también una aplicación móvil. De esta forma, podemos acceder a lo que nos ofrezca el servicio desde cualquier ordenador con conexión y también desde teléfonos móviles y tablets.

Por ejemplo, Dropbox es un servicio en la nube. Nos ofrece un servicio de almacenamiento de archivos al que podemos acceder vía navegador. También podemos hacer uso de las aplicaciones para móviles que nos facilitan. De esta forma podemos subir ficheros y también acceder a ellos desde cualquier parte siempre y cuando contemos con conexión.

Otro ejemplo muy conocido es Gmail, el servicio de correo de Google. Podemos acceder a nuestra cuenta de correo electrónicio empleando cualquier navegador. Google también ofrece aplicaciones móviles para las principales plataformas.

¿Las aplicaciones en la nube tienen siempre sentido? Veámoslo a través de los dos ejemplos usados comenzando por Gmail. Si queremos enviar un correo electrónico necesitamos tener conexión a Internet así que el requisito de estar conectado tiene pleno sentido. Cierto es que puede haber casos en los que queramos consultar correos recibidos sin tener conexión pero las aplicaciones móviles ofrecen esta posibilidad con lo que el software de correo electrónico tiene sentido en la nube.

En el caso de Dropbox, ¿tiene sentido necesitar siempre conexión para acceder a nuestros archivos? Pues no. Por eso Dropbox ofrece una aplicación para los principales sistemas operativos de escritorio (MS Windows, Mac OS, Linux). Como vemos, se trata de una solución en la nube pero con "un pie" en el escritorio.

Como vemos las aplicaciones en la nube tienen más sentido cuando el requisito de tener conexión es también un requisito para el propio servicio. Cuando no es así, las propias empresas, como en el caso de Dropbox, ofrecen alternativas.

¿Y cuándo no tiene sentido el software en la nube? Cuando "encierra" nuestros datos no permitiendo usarlos más que a través del propio servicio, cuando el requisito de conexión no tiene nada que ver con el servicio que se presta y cuando no tiene sentido en movilidad. Un posible ejemplo puede ser un software de contabilidad. Tener conexión a Internet no tiene relación ninguna con la introducción de asientos contables, parece bastante raro que alguien quiera poder introducir asientos desde su teléfono móvil y además es interesante poder exportar los datos a otros sistemas (hojas de cálculo, herramientas de "business intelligence"...)

El sentido del software en la nube es todavía menor cuando lo que nos ofrecen realmente es un escritorio remoto sobre un servidor propiedad del proveedor de software. ¿Por qué? Porque pierde todo el sentido el acceso a través de una aplicación móvil. Si se trata de una aplicación de facturación, por ejemplo, nuestros comerciales no podrán acceder cómodamente desde el móvil al stock de un producto concreto o al teléfono de un cliente. Los datos del programa mencionado no estarán disponibles para ningún otro sistema: ni los podremos integrar con nuestra centralita, ni con nuestro servidor de correo, ni en definitiva con cualquiera de los otros sistemas que tengamos en funcionamiento.

Muchas veces se mencionan los siguientes problemas asociados al hecho de usar software en la nube:

  • Se pierde el control de los datos
  • No se puede saber si se cumple la LOPD
  • La falta de conexión a Internet imposibilita el trabajo
  • etc.

Sin embargo, pocas veces se menciona un problema que tiene un calado mayor:

  • Los datos de la empresa dejan de trabajar para la empresa y comienzan a trabajar únicamente para una aplicación, no pudiéndose relacionar con ningún otro sistema y quedando "encerrados".

Como conclusión: no todo el software tiene sentido en la nube y aunque hay empresas que han visto el escritorio remoto como una forma fácil de "vender en la nube" en vez de rehacer sus aplicaciones, toda empresa debe evaluar cuidadosamente si esas soluciones lo son realmente o sólo una forma de "encerrar" sus datos.

Next Post
Topics
Related Posts